Todo lo que soy
Actualizado: 3 ago
Todo lo que soy
es esta espera
(innombrable, no habría dudado
en llamarla así hace unos años).
No sé qué más decir:
ahora las palabras arden en sus propias cenizas
y no tengo manera de distinguir
unas de otras
(palabras, llamas, cenizas).
Y está bien en realidad,
porque a veces me busco
(dentro o fuera del lenguaje)
como el que espera encontrar
un rastro de luz antigua, inmemorial,
o un merecido tesoro
perdido en la tiniebla.
Pero no hay tal lugar,
forma o revelación.
Qué ciego y extraño afán
este de indagar sin descanso
en lo recóndito,
en lo que no poseo.
¿Quién me llevó hasta allí?
¿Por qué me inquieto
y dudo?
(Párate,
y escúchame por una vez)
Mira tus manos socavadas.
Son verdaderas.
Lo que al cabo de los años
te parece poca cosa
o ves como un declive
irremediable
eso eres tú,
y no tu sombra.
Tiempo gastado,
y no un vacío.
La suave y larga espera
que ilumina todos los rincones de tu carne
(amada).



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