top of page

Stranger Things: historia de un adiós

  • Dh
  • hace 2 dĆ­as
  • 2 Min. de lectura

Stranger Things no es solo una serie: fue una presencia constante en casi una década de mi vida. Fue esa serie que vi en familia en la calurosa buhardilla de la casa de mis abuelos, esa que comenté en los pasillos del instituto y que me acompañó cuando el mundo se volvió mÔs complicado. Por eso esta despedida no nace del rechazo ni del fanatismo, sino del cariño y la honestidad. Las primeras temporadas funcionaban porque la serie no tenía prisa por ser épica: confiaba en el silencio, en el ritmo lento, en misterios no definidos que daban miedo precisamente por eso. Dustin soltaba bromas torpes en peligro. Mike miraba a Once sin necesidad de gritos romÔnticos. Todo era natural, vívido, cercano. Pero algo se torció a partir de la cuarta temporada. Stranger Things comenzó a tener miedo al silencio. Todo debía pasar rÔpido, todo debía impactar. La narrativa se volvió atropellada: demasiadas historias, demasiada asfixia. Los personajes secundarios se multiplicaron sin peso emocional real. Once se convirtió en un recurso narrativo. Will quedó atrapado en la repetición de su sufrimiento. Y lo peor: la emoción se convirtió en espectÔculo. El discurso de Will de la quinta temporada lejos de ser una confesión íntima se convierte en una performance woke ante un teatro de testigos. La serie dejó de confiar en nosotros.

Y aun así, cuando pienso en Stranger Things, no pienso en cómo termina. Pienso en esos niños en un sótano, en Hopper comiéndose una pizza fría, en el miedo genuino de no saber qué venía después. Esa serie seguirÔ siendo especial porque empezó tan bien que ningún final puede quitarle eso. QuizÔ perdió parte de su alma en el camino al intentar ser demasiado grande. Pero durante mucho tiempo fue sincera, emocionante y profundamente entrañable. Por eso, incluso con sus tropiezos, Stranger Things seguirÔ siendo una serie que guardaré en el corazón. No por cómo termina, sino por todo lo que fue cuando todavía creía en la sencillez.

Ā 
Ā 
Ā 

Entradas recientes

Ver todo
Mis trozos en tus manos

He recogido mis trozos en la oscuridad del cuarto. DespuƩs de un buen rato arrastrƔndome y buscando a tientas por el suelo frƭo creo que los tengo todos. Mi primer impulso ha sido tirarlos a la basura

Ā 
Ā 
Ā 
bottom of page