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Profesionalitis y crossfit

  • Dh
  • 12 ene
  • 2 Min. de lectura

Currar, entrenar y dormir. Así es la rutina del atleta de élite de crossfit, y también del segundo eslabón donde se encuentran la gran mayoría de atletas de crossfit que aspiran a algo poco definido. Resulta muy difícil ganarse el pan como atleta de crossfit. Y como uno no se gana el pan, se busca un sucedáneo, y aparece el ego. Cuando no hay un reconocimiento que pueda traducirse económicamente, la mente busca una compensación: quieres ser validado, exiges un cierto status. Pero eso genera una distorsión: el amateur se ve a sí mismo como un profesional.

Simpleza, narcisismo y obsesión son los tres grandes rasgos que me he encontrado en un número no pequeño de atletas de crossfit que compiten a nivel amateur. Simpleza: reducir o simplificar la realidad a una única dimensión. Narcisismo: proyectar una imagen de dedicación que justifique el sacrificio. Obsesión: perseguir esa ilusión sin medir el coste. En términos generales el crossfit es un deporte de aficionados. El problema surge cuando el aficionado se cree profesional y empieza a cruzar líneas que no son propias de su categoría. Su tiempo es exclusivo para su afición. Abandona responsabilidades, descuida relaciones, invierte dinero que no tiene.

Y sé lo que digo. Yo mismo he confundido prioridades y he desequilibrado la balanza de la afición. He dedicado a veces demasiado tiempo a algo que es un hobby, y como  consecuencia he descuidado otras facetas vitales más importantes: la familia, el estudio, mis propias creencias. Pero no me engaño, por mucho que a veces nuestro ego sucumba al reclamo de lo pro, hemos de aprender del deporte como algo que da equilibrio a nuestras vidas, ni más ni menos. Amateurs con pasión, no profesionales con suerte

 
 
 

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