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¿Qué pasa con Woody Allen?

  • Dh
  • 27 nov 2025
  • 1 min de lectura

Actualizado: 27 dic 2025

Ante Woody Allen sólo caben dos posturas: o lo adoras o te genera cierta repulsión. No hay término medio. Después de ver Annie Hall, Manhattan y Toma el dinero y corre, he decido  de qué lado estoy. Y no es que Allen sea un mal director, sino es que es demasiado director.

Tiene ese don de parecer inteligente. Sus diálogos suenan profundos, su cine se ve reflexivo. Pero hay algo que no encaja: sus personajes no son personas, son su propia voz. Hablan por él. En lugar de vivir sus conflictos, los explican. Verlos es como escuchar a alguien pensando en voz alta durante dos horas. Y eso cansa soberanamente. No hay silencio, no hay espacio para que la verdad emerja por sí sola.

El verdadero problema está en la construcción de personajes. Son tan inteligentes, tan neuróticos, tan Allen, que pierden cualquier rastro de humanidad y autenticidad. Son previsibles. No tienen ese caos que caracteriza a las personas reales, o tienen un caos postizo. Todo en sus películas pasa por el filtro del lenguaje, como si la vida sólo existiera cuando se verbaliza.

Me gusta el contraste con Terrence Malick. En La delgada línea roja o El árbol de la vida, los personajes simplemente existen. No necesitan explicarse. La verdad está ahí, en una mirada, en el silencio, en la luz. Malick confía en la imagen, en su poder trascendente; Allen no. Por eso Allen necesita que todo quede dicho, que todo se justifique. Es la diferencia entre un director que confía en el del cine y lo entiende, y otro que sólo se fía de sus palabras.

 
 
 

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1 comentario


Matteo Bonifazio
Matteo Bonifazio
18 feb

Una reflexión muy interesante, sobre todo viniendo de alguien cuya edad lo hace menos propenso a ser infliuenciado por las opiniones dominante sobre Allen. Sin embargo, incluso Malick y el poder trascendental a veces pecan de una confianza exagerada, hasta el punto del narcisismo: «Árbol de la Vida». Es cierto que uno de los dos presume constantemente de pensar por ti, pero el otro al menos te deja libre para tomar algunas medidas de forma independiente.

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