top of page

Paciencia, quiƩn nos viera

  • C
  • hace 3 dĆ­as
  • 2 Min. de lectura

Para disfrutar de la verdadera alegrĆ­a hay que aprender a tomarse a uno mismo con menos

gravedad. Permitir que la existencia marche con su flow. Parece una tonterĆ­a, pero cuesta

mucho dar el paso. Enseguida tendemos a colocarnos en un pedestal, a perdernos en

cƔbalas sobre hƩroes protagonizando grandes historias. Son pocos los que estƔn

dispuestos a mirarse con el sano realismo que acoge sin reservas todas las miserias. La

circunstancia vital al desnudo es una bebida demasiado fuerte para algunos espĆ­ritus

sensibles. Este conflicto lo vivo en primera persona todos los dĆ­as, al final de la jornada

suelo acabar exhausto de sobredimensionar. Con todo, algo me dice que no soy el Ćŗnico.

Por un lado, basta una pequeƱa victoria para que se me hinche el pecho como a un palomo

y vea abrirse el monte olimpo ante mis ojos. Por otro, hace falta que estƩ la cosa a punto de

palmar para que reconozca que necesito ayuda y acepte que voy mƔs nƔufrago que

Robinson Crusoe. Quien me viera pensarĆ­a que me esfuerzo para que no me pille la

felicidad. De esto surge una pregunta que se presenta con la legitimidad de un cachete bien

dado: ¿Qué gano siendo tan borrico? No hace falta decir que la respuesta es tan clara como

absurda.

Aunque no lo parezca, es asĆ­: para vivir con alegrĆ­a hay que aprender a soltar, a dejar ir. Aferrarse a las cosas no sirve de nada, lo mejor es dejarlas pasar. Obstinarse en dar con la tecla

definitiva es como ser un neurótico buscando unas gafas que ya se lleva puestas. Suena

bien y es verdadero: alegrĆ­a y a otra cosa mariposa.

Ā 
Ā 
Ā 

Entradas recientes

Ver todo
Mis trozos en tus manos

He recogido mis trozos en la oscuridad del cuarto. DespuƩs de un buen rato arrastrƔndome y buscando a tientas por el suelo frƭo creo que los tengo todos. Mi primer impulso ha sido tirarlos a la basura

Ā 
Ā 
Ā 
bottom of page